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¿Por qué se resisten a respetar nuestro derecho a decidir? |
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Si la base de una democracia está en garantizar la igualdad entre sus integrantes con el respeto pleno a su integridad, por qué en el Perú no se quiere reconocer el derecho de las mujeres a elegir, a decidir en libertad sobre una dimensión que nos atañe sólo a nosotras: nuestro cuerpo.
Ni del Estado ni de la Iglesia, mi cuerpo es mío, es un lema feminista que las mujeres de toda la región de América Latina y el Caribe levantamos en los diferentes espacios donde vamos colocando nuestra agenda desde los diversos movimientos sociales hasta los de toma de decisión pública.
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En estos momentos la coyuntura mantiene en la opinión pública un tema sobre el que las feministas venimos desarrollando propuestas desde más de tres décadas atrás: el aborto. Más allá de las consideraciones de salud pública en torno a esta realidad que más de 370 mil mujeres afrontan cada año (contamos con estimaciones ante la ausencia de estudios oficiales), reivindicamos el derecho que nos compete de decidir, según nuestras propias circunstancias, si estamos ante un embarazo no deseado.
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La mujer decide, la sociedad respeta, el Estado garantiza y la iglesia no se mete, es otro de los lemas que resume lo que es una exigencia basada en un amplio marco normativo, sobre todo internacional, que el Estado peruano tiene la obligación de cumplir. Si una mujer elige interrumpir su embarazo, quienes la rodean, personas o instituciones no tienen por qué cuestionarla. Toca al sistema público de salud asegurarle atención oportuna que salvaguarde su vida y salud, y a la iglesia no interferir con las políticas públicas. |
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Nada más lejos de la realidad en la sociedad peruana donde los Estados demuestran profundas debilidades que mellan su institucionalidad y desprotege a la ciudadanía del ejercicio y disfrute de sus derechos sexuales y reproductivos.
La historia nos demuestra que ministros, congresistas y jueces, hombres y mujeres, han logrado hacer prevalecer sus creencias religiosas por encima de las leyes y normas. En consecuencia, se ha retrocedido en logros normativos, se han bloqueado iniciativas legales y se mantiene un acecho constante sobre derechos vigentes en torno a nuestra sexualidad y reproducción.
Con este gobierno, el Perú se está convirtiendo en el mejor aliado de la ofensiva que desde las más altas jerarquías de la iglesia católica se ha lanzado en toda la región contra los derechos sexuales y derechos reproductivos, con argumentos que no resisten el menor rigor científico. Para estos sectores, los seres humanos no tenemos capacidad para decidir en forma libre e informada, menos las mujeres a quienes asumen sólo como úteros reproductores. |
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